Convivencia Justa y Sana

Huéspedes en su propia tierra

Víctor M. Quintana Silveyra

Huéspedes en su propia tierra

 

Cuando los Cuesta llegaron de España, a Chihuahua, los rarámuris ya tenían cientos de años viviendo en las riberas del río Oteros. Cuando los Miledi llegaron de Líbano, la comunidad de Repechike ya consideraba esos pinares, esas barrancas, el territorio de ellos y de los abuelos.

Ahora los Cuesta Miledi son los dueños de todos estos parajes. Los títulos que las leyes de los chabochis expiden los tienen ellos, sólo ellos. Por eso se consideran con libertad de cortar los pinos que a los indígenas les duelen como si les cortaran los dedos; por eso cuentan con todo el apoyo de las autoridades, para desesperación de los repechikes, cuyo buen sentido no les da para entender ese tipo de absurdos.

Para que las cosas queden bien claras, los Cuesta Miledi hicieron llegar una carta entre mayo y agosto de este año a los indígenas que habitan las comunidades de San Elías y Repechike en el municipio de Bocoyna. Se les notifica que están en esos predios “en calidad de huéspedes (y que) se les presta la tierra para que la trabajen con la condición de que el día que se les requiera la tierra para cualquier uso, éstos (los indígenas) devolverán la tierra a sus dueños, acuerdo que se realizará con cada persona o familia en particular”.

Este lenguaje, propio de las famosas mercedes reales o de las encomiendas, es en el que se redactó la carta que se entregó uno por uno a los indígenas de las comunidades mencionadas. Supuestamente se les hizo firmar de recibido, pero todas las cartas están signadas con la misma letra, y muchos indígenas ni se enteraron de ella. Incluso algunas de las cartas ostentan el sello de la subagencia del Ministerio Público en Creel. Con todo esto se quiere amedrentar a la comunidad de Repechike, que poco a poco ha ido perdiendo el miedo y, con ayuda del Frente Democrático Campesino, ha peleado sus tierras y demandado detener la tala de su bosque.

Desgraciadamente, éste es sólo uno de los casos en que a los indígenas o se les considera “huéspedes” (mejor dicho, “arrimados”) en su propia tierra, o se les ofrece reubicarse en otro sitio. Es lo que sucede con los predios de Mogótavo y el Madroño, en el municipio de Urique. Así lo denuncia la mesa de justicia y derechos humanos del Programa Interinstitucional de Atención al Indígena (PIAI), instancia que aglutina a organizaciones no gubernamentales, a dependencias federales, como es la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indios, o estatales, como la Coordinadora de la Tarahumara, a la propia diócesis de la Tarahumara, al INAH y a la ENAH.

Al disminuirse sensiblemente la riqueza forestal, el nuevo nombre del despojo en la sierra Tarahumara es el de los megaproyectos turísticos. Los promueven los gobiernos federal y estatal, dizque para generar empleos y mejorar las condiciones de vida de los indígenas. Pero la experiencia tiene mucho que enseñar: los grandes hoteles, los campos de golf, los centros de diversiones, desplazan a las comunidades, se apropian de sus recursos naturales, les disputan la poca agua disponible en la sierra, generan desechos de todo tipo que contaminan corrientes de agua y suelos, importan mano de obra de otras partes del país, como hacen los grandes proyectos mineros, y excluyen a los indígenas. Éstos no son los beneficiados, sino un puñado de hoteleros, restauranteros, promotores de bienes raíces, los que ahora se dicen dueños de la tierra, pues.

La lógica del capital ya fue y ya viene de vuelta en la Tarahumara. Primero convirtió en mercancía las piedras del subsuelo de las abruptas montañas y fragorosas barrancas. Luego inyectó el cálculo mercantil a los pinos que tardan hasta 40 años en madurar en este bosque seco, pero se derriban en unos cuantos minutos. Es una lógica que, sin embargo, no ha podido penetrar a los rarámuris. Ellos siguen viviendo en el mundo de los valores de uso, del derecho al ocio y de sobrevivir con lo mínimo. Si los tratan de integrar, se remontan. Todos han fracasado cuando quieren imponerles las estructuras y las prácticas de la acumulación.

Como el capital ya agotó todo el valor que pudo extraer de los minerales y de los bosques de la Tarahumara y nunca pudo convertir a los rarámuris en una fuerza de trabajo dócil y sometida a su lógica, no le queda más que explotarlos como paisaje. Ésa es la sustancia de los nuevos proyectos turísticos. Ése es el nuevo escenario de la resistencia india en Chihuahua.

Brindis del espurio

Brindis del espurio, a un año de su toma (Asalto furtivo por la puerta de atrás del congreso) de posesión.

Un año de calamidad,
Que por doquier hay injurio;
Se me dice soy espurio
Dándome contrariedad;
Me juzgan con liviandad
Por no haber ya dimitido,
Festejo lo mal habido,
Aunque no tenga razón,
Venga la celebración,
No importa como haiga sido.

29-Nov-07.

Haiga sido como haiga sido

Ante los preparativos en los pinos para celebrar un año de la toma de posesión del presidente  “institucional”, dedico esta décima ya que la presidencia no tiene ningún motivo de celebración este año que ha significado un retroceso para la nación.

“Haiga sido como haiga sido”.
¡Uf ¡ un año ya se ha pasado
Del agravio a la nación,
Por la toma de posesión
Del presidente impugnado;
Aunque todo atribulado
Por ausencia de motivo;
“La cosa es que llego vivo”
-Dice Felipe al llegar-
El asunto es celebrar
No importa como haiga sido.

29-Nov-07.

Lydia y la Corte

Detrás de la Noticia
Ricardo Rocha
29 de noviembre de 2007

Si la Suprema Corte falla hoy en contra de Lydia Cacho y a favor de Mario Marín, se habrá derrumbado la justicia en este país. Nada sería más sospechoso.

Y es que pocas veces se ha amontonado un cúmulo de evidencias tan escandaloso sobre un uso abusivo y criminal del poder, como el ejercido por el gobernador de Puebla en contra de la periodista. Ambos situados en los puntos extremos en la escala de los valores humanos.

 

No hay en la trayectoria de Mario Marín nada destacable. Ningún acto trascendente. Ninguna acción para la historia. Sin mérito alguno, como no sean rasgos habilidosos de obsecuencia, sumisión y cortesanía ante los poderes económico y político para llegar a donde está. El mismo servilismo mostrado hasta la náusea en aquella conversación del oprobio en la que da cuenta de “los coscorrones a la vieja cabrona” para mover la cola y halagar a quien lo mandó de cacería: el empresario Kamel Nacif, que en reciprocidad lo rebautizó con el apodo tan ofensivo como paradójico de el góber precioso. Por ello, Marín está ya moralmente condenado y sobre él pesará por siempre un inevitable castigo social en forma de merecida repulsa.

 

En cambio, Lydia Cacho es una heroína civil. Sin exageración alguna. Desde años antes de estos avatares ha ejercido un periodismo crítico y valiente que la ha hecho víctima de la violencia represiva de personajes como Mario Villanueva. En paralelo, se ha jugado la vida por centenares de mujeres que han encontrado refugio y ayuda incondicional en el Centro Integral de Apoyo a la Mujer y sus hijos maltratados que ella fundó y dirige.

Lydia se ha horrorizado con sus horrores y ha llorado sus lágrimas. Me constan igual su entrega devota a esta causa, como las huellas de las balas en la fachada del CIAM por quienes se han cebado en golpear sistemática y ferozmente a sus mujeres. En esta tarea de alto riesgo ha enfrentado igual a procuradores, jueces, narcotraficantes y policías judiciales, que para el caso son lo mismo. Y fue precisamente esta labor tan admirable como conmovedora la que la derivó a sus investigaciones sobre la red de pederastia audazmente descubierta en Los demonios del edén. Una denuncia que la convirtió en víctima de una treintena de funcionarios públicos y policías. Lydia nunca fue detenida, fue secuestrada, torturada y amenazada. Y ese poder avasallante atropelló todos sus derechos humanos. Sólo su fortaleza moral la hizo sobrevivir, aunque fuera para enfrentar una nueva amenaza: la de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Y en ella nos incluimos todos los mexicanos de buena fe.

 

Y es que un fallo favorable en el sentido de que no hay elementos para responsabilizar a Marín de violar garantías y derechos de Lydia Cacho y, más aún, de violentar los principios de federalismo y división de poderes, sería un fallo en contra de Lydia y de todos nosotros. Un mensaje explícito de que la bondad, la solidaridad y el valor para denunciar las injusticias no representan nada. Que el poder lo es todo. Que en este país seguirán ganando los malos.

 

Por ello irritan y ofenden los argumentos leguleyos de ministros fundamentalistas y convenencieros como Mariano Azuela y Salvador Aguirre Anguiano, que promovieron mañosamente la eliminación de los agravantes de pederastia y pornografía infantil y ahora insisten en la ilegalidad de las grabaciones como si no hubiera además otras muchas pruebas de la inocultable culpabilidad de Marín y compañía. Alientan en cambio las posturas de José Ramón Cossío, José de Jesús Gudiño Pelayo y, sobre todo, Genaro Góngora Pimentel y Juan Silva Meza, quien en su dictamen concluyó que indubitablemente el gobernador poblano violó los derechos de la escritora.

Preocupan, finalmente, las indefiniciones del presidente Guillermo Ortiz Mayagoitia y el resto de los ministros, quienes siguen dudando entre una estricta justicia que corresponda a la ética más elemental y a la moral pública o la vieja práctica de defender a como dé lugar a los poderosos del statu quo.

 

En suma, Mario Marín está irremisiblemente condenado por el juicio público. En cambio, Lydia Cacho es ya una victoriosa luchadora social con un lugar de privilegio en la historia. Mientras, la Corte se debate en su laberinto del que saldrá luminosa o manchada para siempre.

 

ddn_rocha@hotmail.com

Salvamento a la nación

Filed under: Décimas.

Décima del Profesor Bejamín Cortés Valadez.

 “Con el Cofipe Beltrones
 ha salvado a la nación:
 siguen en televisión
 futbol y los culebrones,
 pues con tales adicciones
 el consorcio garantiza
 veneno con que idiotiza;
 y al ilustre senador
 le va a pagar el favor:
 será estrella en Televisa”

Decision de Suprema Corta

Filed under: Décimas., Convivencia

Es para ripley que la Suprema Corte de Justicia de la Nación decidiera eliminar lo relativo a pederastia y explotación sexual infantil del dictamen que presentó el ministro Juan Silva Meza, lo que conforma el meollo del asunto en el que señala que el gobernador de Puebla, Mario Marín, encabezó la acción concertada para violar gravemente sus garantías individuales.

Lo que se juzga  en Marín,
Por violar las garantías
De Cacho por sus porfías
En descubrir el trajín,
De ese pederasta ruin.
Hoy mi razón conjetura
Que el laudo será basura;
Pues peca el que mata la vaca
Como el que jala la pata;
Y eso se llama conjura.

28-Nov-07.


Helguera-Confianza en la justicia

Ayotzinapa

Luis Hernández Navarro

Ayotzinapa

Guerrero es uno de los tres estados del país con mayor rezago educativo. Al menos 107 mil 672 niños de cinco a 14 años de edad no asisten a la escuela en la entidad, según el Instituto Nacional de Evaluación Educativa. Es tan grave el problema que el noveno considerando de la Ley Educativa de la entidad reconoce: “que estamos rezagados en alfabetización, en educación preescolar, en primaria y en secundaria”.

Ironías de la nueva izquierda. Los planteles escolares de la entidad cierran por falta de maestros, pero el gobierno se niega a contratar más educadores. Tres mil personas cobran salarios en la Secretaría de Educación de Guerrero (SEG) sin laborar, pero 75 jóvenes que terminaron sus estudios de normalistas y que desean trabajar no tienen empleo.

Guerrero está gobernado por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), que declara defender la educación pública, pero su mandatario Zeferino Torreblanca quiere reducir la matrícula escolar de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa y acabar con la “alumnocracia” y el “desorden”, que, según él, privan en la institución escolar. Se niega a dar empleo a 75 alumnos egresados porque –dice– son “vándalos”.

El pasado 14 de noviembre la policía desalojó brutalmente del Congreso estatal a los muchachos, cuando realizaban una protesta. El gobernador sostuvo que su gobierno “hizo cumplir el estado de derecho”. Carlos Reyes, presidente del Congreso y militante del PRD, solicitó la intervención policial. El secretario de Gobierno, Armando Chavarría, ordenó actuar a la fuerza pública. El presidente del partido del sol azteca, Sebastián De la Rosa, respaldó la represión. En cambio, el diputado perredista Ramiro Solorio apoyó a los muchachos y criticó al mandatario. De inmediato se le amenazó con hacerle juicio político.

En Guerrero hay nueve escuelas normales públicas. Ayotzinapa es la única rural. Fue fundada hace 80 años. Allí estudió Lucio Cabañas, el mítico dirigente guerrillero. Egresó como profesor a los 27 años.

Quedan en el país solamente 16 normales rurales, todas bajo acoso gubernamental. Sus alumnos se aglutinan en la organización estudiantil más antigua de México: la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM). Lucio fue su líder nacional en 1961, cuando todavía existían 28 escuelas de este tipo.

La matrícula escolar de Ayotzinapa es de 535 alumnos. Calzan huaraches. Todos son hijos de campesinos pobres de la Montaña, Sierra y Costa Chica de Guerrero. Serlo y tener certificado de bachillerato son condiciones para ingresar. Esta institución es una de las pocas opciones de movilidad social que tienen. A diferencia de otros maestros que buscan trabajar en las grandes ciudades, los que terminan sus estudios en ella desean enseñar en comunidades pobres y marginadas.

Al ingresar, los jóvenes viven internados en la escuela, reciben una beca de 35 pesos diarios y tres comidas al día en el comedor. El presupuesto para alimentación por alumno apenas alcanza 45 pesos diarios. El internado cuenta con dormitorios, baños y lavaderos muy modestos. En las áreas de cultivo los alumnos siembran, crían animales y preparan alimentos.

El director es nombrado por la SEG. Sin embargo, no puede tomar decisiones sin consultar al comité de estudiantes. Como sucede en todas las normales rurales, los jóvenes participan en la administración de la escuela y en las decisiones que los afectan.

Para el secretario de Educación del estado, el autogobierno y la educación rural son “costumbres” con las que hay que acabar. Asegura que ha llegado el momento de que los estudiantes entiendan que “lo que tradicionalmente venía ocurriendo ya no va a ocurrir”.

El conflicto no es nuevo. Cada año hay problemas similares con los normalistas que terminan sus estudios y requieren empleo. Y se resuelven negociando. Ciertamente hay obstáculos para ello. Durante las pasadas administraciones priístas la educación fue la caja chica de los mandatarios en turno. El ex gobernador René Juárez creó alrededor de 10 mil plazas sin tener los recursos presupuestales para mantenerlas. La SEG arrastra un déficit presupuestal de mil 500 millones de pesos. Además hay 3 mil aviadores.

Pero el problema de Ayotzinapa puede resolverse. Por ejemplo, quitando las plazas a quienes no trabajan. U ocupando las de los maestros que se van a jubilar. Hay más de 7 mil profesores con más de 30 años de servicio que están listos para retirarse.

¿Por qué entonces la bronca no se soluciona? Básicamente porque el gobernador no quiere hacerlo y porque ha mostrado una enorme falta de pericia política. Desprecia a los jóvenes estudiantes campesinos y no entiende la importancia de la educación rural. Privilegia los desplantes autoritarios a la negociación y el diálogo. Se comporta con los muchachos con una intransigencia y una rigidez que no tiene hacia los hoteleros que violan las disposiciones ambientales.

Othón Salazar, el legendario dirigente magisterial guerrerense, levantó la voz para condenar la agresión contra los normalistas. “No se vale echar mano de la acción represiva –dijo–. Toda aquella persona que le interese resolver los problemas de Guerrero debe conocer qué razones tienen los jóvenes para plantear sus inquietudes.”

En sentido contrario de lo que afirma el gobernador y buena parte del PRD estatal, el profesor Salazar ve en Ayotzinapa “la única señal de vitalidad que todavía le queda a la nueva generación del estado de Guerrero. Hay que mantener a salvo la dignidad razonable para exigir derechos legítimos, en este caso de la muchachada de la normal rural. Es terrible que tenga uno que conseguir las cosas arrodillándose ante el poder”.

Ayotzinapa es, entre otras muchas cosas más, la muestra del fracaso de la descentralización educativa, pero también de cómo un partido que quiere a toda costa hacerse del poder se divorcia de su historia y su programa.

¿Quien le teme a Luis Mandoki?

¿Quién le teme a Luis Mandoki?

Por: Jorge Zepeda Patterson - 23 de sep de 2007.

Mucho antes de que en la capital de la industria del cine se hablase de “Frijoliwood” gracias la irrupción de González Iñárritu, Cuarón, Del Toro, Salma, Gael o Diego Luna, Luis Mandoki ya andaba allí. Hace 20 años su película “Gaby, una historia verdadera”, logró la nominación a un Oscar y dos Globos de Oro. En los siguientes años Mandoki si convirtió en un director eficaz y competitivo en Hollywood y en rápida sucesión dirigió a algunos de los actores más cotizados en su momento: Paul Newman, Meg Ryan, Andy García, Kevin Costner, Jennifer Lopez, Charlize Theron, Sonia Braga, Susan Sarandon, James Spader, James Caviezel, Melanie Grifitth, Don Johnson, Courtney Love, Kevin Bacon, entre otros, en una decena de películas.

Sin embargo, sus dos últimos filmes han sido estelarizados por Andrés Manuel López Obrador: “El Señor López”, que vendió casi dos millones de copias, y “El Fraude que nadie vio”, de la que muchos desearían que no vendiera ninguna. Algunos de sus amigos y colegas consideran inexplicable que Mandoki haya puesto su carrera en “stand by” y desperdiciado las oportunidades que ofrece el prestigio del que gozan los realizadores mexicanos en este momento. Ciertamente hacer documentales de denuncia política no es la mejor manera de consagrarse entre la élite profesional de la cinematografía mundial.

Lo curioso es que Mandoki no se caracterizaba precisamente por tener intereses políticos. Muchas de sus películas son de suspenso, pero también hay comedias y un par de historias románticas. Él mismo carece de formación política y como muchos colegas del medio artístico, sus preocupaciones giran más en torno a aspectos culturales que estrictamente sociopolíticos.

Lo que Mandoki sí tiene es una mirada profundamente humanitaria hacia el dolor de los otros. Su primera gran película, “Gaby” describe la dramática historia de una escritora que pese a tener parálisis cerebral y escribir con su pie, logra abrirse camino en un mundo que la desdeña y desprecia. Y la última, “Voces inocentes” (2006), aborda la tragedia de los niños salvadoreños usados y ultrajados por la guerra de sus mayores. En ambas se trata de historias que ahondan en los escondrijos de la condición humana, no en la política.

Quizá por eso la película “El fraude que nadie vio”, resulta tan peligrosa para muchos. No es una denuncia que ponga en evidencia las triquiñuelas de las altas esferas para impedirle a López Obrador la conquista del poder. O por lo menos no es ése el eje narrativo. Es más bien el relato de los pequeños detalles, las microinfamias a lo largo de todo el proceso y la manera en que fueron vividas, padecidas, por los actores sociales que participaron en él.

Hay una escena en la película que, para mi gusto, ejemplifica aquello que verdaderamente importa a Mandoki. Durante una de las marchas al Zócalo, un reportero de televisión se acerca a un hombre que lleva a su hijo en brazos y le increpa: “¿le parece correcto traer a menores a una marcha? Sí, contesta el hombre, “venimos a protestar”. A lo cual en tono indignado el reportero insiste: “¿Y no cree que es irresponsable que la muchedumbre pueda lastimar a su familia?”. A lo cual, extrañado, el marchista simplemente responde: “Señor, nosotros somos la muchedumbre”.

Periodísticamente hablando lo más relevante son las grabaciones de algunas sesiones de los comités distritales en las que se observa la manera en que algunos presidentes de la mesa precipitan la votación, sabiendo que cuentan con la mayoría, pese a que el representante del PRD mostraba pruebas fehacientes de alguna irregularidad. “Señor, en la urna que estamos revisando hay más votos a favor de Calderón que boletas en la casilla”, protestaba. “Sí, ya oímos su argumento, ahora vamos a votar”. Mandoki presenta varias escenas de este tipo que parecerían una parodia, una broma de mal gusto, si no supiéramos que son reales.

Gracias al insumo de 35 horas de entrevistas con López Obrador, el director logra algunos minutos que sin duda son los más espontáneos y personales que el tabasqueño haya tenido frente a una cámara. Por momentos consigue sacar a Andrés Manuel de su rol de líder político y arrancarle algunas expresiones íntimas sobre los acontecimientos y su responsabilidad personal en ellos.

A partir de esas 35 horas AMLO escribió el libro La mafia nos robó la Presidencia, publicado hace un par de meses. Pero por la misma razón que López Obrador es político y no escritor y Mandoki es cineasta y no político, el documental es mucho mejor que el libro: Es un relato más convincente, a ratos conmovedor, sobre las razones que llevaron al tabasqueño a tomar decisiones controvertidas.

Me da la impresión que el director se acercó a López Obrador hace ya más de año y medio simplemente atraído por lo que parecía un buena historia: ¿qué había detrás de este fenómeno de masas? ¿Por qué seguían su causa tantos hombres y tantas mujeres? En el proceso de responder a esa pregunta terminó cautivado por la intensidad de las esperanzas de tantos, primero y luego por la insondable tristeza que produjo la caída.

Alguna vez pregunté a Mandoki por qué había hecho esto (“interrumpir” su carrera, hacerse de tantos enemigos poderosos). Él simplemente respondió, “porque no se vale lo que hicieron”. Y justamente eso es lo que la película refleja: la indignación honesta y documentada y la profunda desesperanza que ocasiona la derrota mal habida.

El boicot que se ha intentado en contra de la distribución de la película, implica asestar una doble derrota: los saldos del 2 de julio propiamente dicho y la posibilidad de escuchar la versión de los vencidos.

Sin duda, hay razones para temer a Luis Mandoki. Será interesante aquilatar la manera en que reaccionarán las audiencias del cine cuando se den cuenta de que viven en un país diferente al que describe la televisión y como diría el documental de Mandoki, con un presidente distinto al que deberían tener.

Fraude México 2006.

Fraude: México 2006, esfuerzo contra mentira y desinformación

“Esta no es una cinta sobre Andrés Manuel López Obrador”

Sin importar de qué partido, la mayoría de los mexicanos somos honestos

El gobierno no meterá “ruido” con censura que haga propaganda

David Carrizales (Corresponsal)

Monterrey, NL, 11 de noviembre. La película Fraude: México 2006, que será estrenada el viernes próximo en 200 salas del país, es importante porque, por primera vez en el mundo, muestra visualmente una elección fraudulenta, afirmó el realizador Luis Mandoki, quien aseguró que hizo este filme por un compromiso con la verdad y con el país, contrario a la mayoría de los periodistas, que se dedicó a mentir y ocultar la verdad.

Al participar en la jornada de clausura del tercer Encuentro Internacional de Cineastas Nuevo León 2007, que concluyó el sábado por la noche, Mandoki dijo estar convencido de que si no enfrentamos con claridad la corrupción, México nunca va a evolucionar ni podrá salir del tercer mundo ni de la miseria. Además, dijo que la mayoría de los mexicanos somos honestos y no importa si somos de un partido o de ninguno, “lo que queremos es que haya democracia, aunque nuestro candidato no gane”.

Por eso, asentó, “estoy dispuesto a apoyar a mi país, pero no estoy dispuesto a apoyar que gane un candidato de manera chueca; si Felipe Calderón hubiera ganado por la vía legal y le hacían fraude, yo hubiera hecho la misma película”; y, puntualizó, “esta no es una cinta sobre Andrés Manuel López Obrador, sino sobre lo que ocurrió en México el año pasado”.

El cineasta consideró que la actitud gubernamental ante la cinta será la de no meter “ruido” con censuras o acciones que le hagan propaganda, con la esperanza de que pronto sea retirada de las pantallas, pero confió que habrá una respuesta masiva, tal como ocurrió con el documental ¿Quién es el señor López?, que en 24 horas vendió 40 mil copias, cuando los distribuidores sólo querían 10 mil, y terminaron vendiendo 2 millones en dos meses, cuando el récord nacional lo tenía Shrek, con 400 mil copias, publicitado “con toda la parafernalia hollywoodense”.

El también director de Voces inocentes mencionó que el documental sintetiza el trabajo de miles de ciudadanos de todo el país que aportaron 3 mil horas de filmación, en cinco formatos diferentes, y además ayudaron económicamente, “es una ofrenda que hago a todos los mexicanos, a los que creen que hubo fraude, pero no saben realmente cómo sucedió; a los que no saben si hubo, pero que no les gusta no saber y quieren conocer la verdad; a los que piensan que no hubo fraude, para que tengan otra fuente de información, y a los que piensan que sí hubo fraude, pero bien merecido, también se las ofrezco”.

Mandoki está convencido de que ese trabajo cambiará el modo de pensar de mucha gente y logrará que estemos más unidos. “Lo digo no por mis ideas, sino por mis experiencias”.

Cortocircuitos

Un día –mencionó–, uno de los técnicos del proceso de post producción le pidió cinco minutos para decirle: “mi partido es el PAN, y esta película me ha hecho un corto circuito en el cerebro, porque lo que yo creía que era oscuridad ahora resulta que es claridad y viceversa. Yo veo mucho cine, pero ninguna película había cambiado mi forma de pensar como ésta, es una película muy tranquila”.

“Cuando dijo eso, a mí también me hizo corto circuito”, siguió Mandoki.

–¿O sea que tú asocias el que te traten de convencer con la violencia? –le preguntó el cineasta.

–Sí, y al ver la película me di cuenta que la guerra sucia no era tranquila, me asustó, me creaba estados de angustia, y esta película me tranquiliza, porque me hace ver las cosas, me muestra los hechos, pero no me dice qué pensar, y al no ordenarme qué piense, entonces me hace pensar, dijo el panista.

“Eso me impactó –señaló Mandoki– porque me doy cuenta que podemos simpatizar con PRD, PRI y PAN, pero hay mucha rabia, ira, mucho rechazo de unos a otros, por efecto de la desinformación y las campañas de odio, y lo que me doy cuenta es que también hay deshonestidad en ciertos políticos, pero seamos de la ideología que sea, la mayoría de los mexicanos somos honestos.”

Crimen en los medios

Para Luis Mandoki, la exhibición de la cinta es como un milagro, dadas las limitaciones y vicisitudes que ha pasado, y comentó: “Es un trabajo que debieron hacer Televisa o Televisión Azteca. ¿Por qué no se les ocurrió?”

Y ante las evidencias múltiples del fraude captadas por ciudadanos, mientras la televisión decía lo contrario, el cineasta pregunta: “Bueno, ¿pero el trabajo de un reportero no es investigar en vez de sólo esperar que le muestren algo?”

Reiteró que el trabajo que se está haciendo en los medios masivos es un contra-trabajo, porque su misión es la de informar y lo que se está haciendo es desinformar, en otras palabras, ocultar la verdad y mentir.

“Me parece un crimen grave, porque hay muchos periodistas que, tanto en México como en el mundo, mueren día con día por informar, que se encuentran con instancias que no quieren que la verdad salga, y los periodistas que toman en serio su trabajo arriesgan sus vidas y terminan en un ataúd o en prisión.

“Por eso, cuando veo que hay periodistas que no informan, sino todo lo contrario, veo que ante ese crimen surge la necesidad de hacer este documental, porque a mí me parece que todos los seres humanos y todos los ciudadanos de México se merecen el derecho a la información como dignidad humana; yo creo que todos somos iguales y que deseamos saber la verdad.

“La diversidad no implica no conocer, como alguien dijo, la verdad libera, y sin verdad qué posibilidades tiene un país de evolucionar. Creo que México ha estado sumido en la corrupción por décadas y nos equivocamos quienes pensamos que iba a menguar con el supuesto cambio de 2000; no menguó sino creció y se volvió más cínica, y me parece que mientras no veamos de frente el problema de la corrupción, este país no va a progresar y no vamos a salir del tercer mundo ni de la miseria”, señaló Mandoki.

“De ahí viene mi compromiso de informar. Porque, como un alcohólico, mientras no se enfrente al hecho de que tiene un problema, jamás va a salir de él, y si los mexicanos no vemos la corrupción que tenemos enfrente, pues nunca vamos a salir de ella”, concluyó el cineasta.

tomado de ellsenderodelpeje

Por falta de Quorum

El cierre de las puertas de catedral puede obedecer a, la cada vez mayor, falta de feligreses que se niegan a escuchar sermones incongruentes entre lo que se dice y el actuar del clero en contra de los mandamientos y de las enseñanzas del Nazareno. La cercanía de la alta jerarquía católica con los poderes fácticos cuyas políticas van en detrimento de las grandes mayorías del pueblo ha propiciado ese distanciamiento.  

Ahora vierto en este texto,
Motivado por clausura
Del templo de la tonsura;
Y sin salir de contexto,
Asevero que es pretexto;
Ya que no acude la gente
A escuchar al incongruente,
Pues para cantar el Tedeum
Le hace falta mucho quórum
Y mejor cierran el frente.

Helguera
"Puertas Cerradas": Helguera

Nov. 23 2007.

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